Mes: octubre 2014

Dom Hemingway

Richard Shepard, 2013

Guión: Richard Shepard

Reparto: Jude Law, Richard E. Grant.

Valoración: 5’5-6 / 10

La historia de Dom Hemingway es la de un gángster que acaba de recuperar la libertad después de una temporada a la sombra. Ahora retoma su vida dispuesto a saldar todas sus deudas pendientes y a reclamar el premio de sus jefes por haber tenido la boca cerrada durante su estancia en prisión. Con este punto de partida se le brinda a Jude Law una ocasión para lucirse en una comedia con un papel de cafre impenitente y arrogante, aunque su interpretación resulta quedar en un suficiente. Por otro lado, el guion es bastante ingenuo, con cambios de registro demasiado apelotonados, y muchas de las situaciones pecan de bobaliconas. Pero al final, algunos puntos francamente divertidos, bastante regusto a Tarantino (a quien casi hay que atribuirle la mitad del mérito de la película) y la interpretación de Richard E. Grant (encarnando al compañero de fatigas del protagonista), que lo hace genial y eclipsa totalmente a Law, acaban salvando el film consiguiendo que el conjunto cumpla la máxima de entretener.

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Malditos vecinos

Nicholas Stoller, 2014

Guión: Andrew J. Cohen & Brendan O’Brien

Reparto: Seth Rogen, Zac Efron, Rose Byrne.

Valoración: 3-4 / 10

El tal Nicholas Stoller nos cuenta la historia de unos jóvenes padres primerizos que se mudan a su flamante casa de las afueras y comienzan a construir una vida en familia. La ilusionada pareja va sentando la cabeza conforme se van dando cuenta de todas las costumbres de juventud a las que ahora tienen que renunciar. Comienza la cinta con una narración ágil, divertida y con un enfoque muy simpático de las situaciones. El espectador no puede evitar sentirse cómplice e identificado con Mac (considerablemente bien interpretado por Seth Rogen) y su esposa Kelly. Hasta que empiezan los problemas: la casa de al lado es ocupada por una hermandad de indeseables estudiantes universitarios en último curso de carrera. Y por supuesto les encanta la fiesta por todo lo alto. Como si se tratara de una premonición sobre la vida conyugal que les espera a nuestros protagonistas, la historia empieza a perder lustre. Sin ninguna consideración con lo que había conseguido construir, Stoller echa a perder la cinta a base de embutirla de chistes de muy mal gusto y escenas que no son tan ingeniosas como para no resultar penosamente groseras. Por no entrar al trapo sobre los valores que el film rezuma a través de la mencionada hermandad de jóvenes. Y, claro, todo esto acaba siendo agravante de la repetitividad de las situaciones y de las escenas y de la pereza narrativa en general. Una lástima.

Black coal (2014, Diao Yinan)

Este film chino es correcto tanto en la forma como en el fondo. En el fondo porque se narra con solvencia una trama que consigue mantener el interés del espectador conforme se va complicando primero y resolviendo después: un policía retirado del cuerpo que decide investigar por su cuenta un antiguo caso que se daba por cerrado pero que se reabre debido a unos asesinatos recientes. En cuanto a la forma, por la maestría y la originalidad en muchos detalles narrativos, como son la atmósfera de sordidez creada con los escenarios y con los personajes, la intimidación que consigue provocar el ambiente de la sociedad china capitalista y profundamente evadida y deshumanizada, los exquisitos detalles de humor negro, los giros imprevisibles del guión y la genialidad del recurso cada vez más famoso de la elipsis ejecutada en una sola escena y mediante un giro de cámara.

Pero Black Coal no crece sin límite. De la misma forma que hay que reconocerle sus aportaciones, también hay que señalar sus limitaciones. La idiosincrasia del protagonista no es especialmente original. El tipo se ha abandonado a la bebida y pasa los días sin darle más sentido a su existencia que seguir el rastro de las pistas de su investigación. Y además es precisamente el abandono de su protagonista en muchas ocasiones el hilo que conduce sus acciones y que incluso las justifica. O, precisamente, que permite que queden sin justificación. Y esto solo es válido hasta cierto punto, ya que hace que la trama parezca un poco confusa. Vale que pueda usarse para explicar algunas decisiones concretas, pero no como como principio motriz de toda una investigación policial.

Attack the block (2011, Joe Cornish)

Attack the block cuenta una invasión alienígena en una zona humilde del extrarradio de Londres. A las agresivas criaturas les hace frente la pandilla de adolescentes gamberros del barrio y este enfrentamiento se plantea en clave de humor. Aunque el contraste pandilleros-aliens parece atractivo para alguien que tenga un verdadero problema sobre cómo aprovechar dos horas de su vida, el film acaba dejando con la sensación de ser una idea original que podría haberse aprovechando un poco mejor. Los personajes caen en estereotipos humorísticos demasiado manidos, la acción no es trepidante y muchas de las escenas son motivos tan vistos que al final la cinta parece ser sólo recomendable para los incondicionales de la estética rap y las bromas sobre fumetas.

La isla mínima

Alberto Rodríguez, 2014

Guión: Alberto Rodríguez, Rafael Cobos

Reparto: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Nerea Barros, Antonio de la Torre, Jesús Castro

Valoración:

Fotografía: Alex Catalán

MúsicaJulio de la Rosa

Un minúsculo pueblo andaluz abandonado de la mano de Dios en su propio pasado puede ser un gran escenario para una trama criminal y detectivesca. Mejor apreciado quizás para alguien que ha pasado buena parte de su infancia en uno de estos sitios.

En los 80 España aún estaba buscándose a sí misma. Los lugareños de la peor España rural, la profunda y pobre, también buscan formas de desahogar la culpa con la que la incultura tacha sus pasiones. La vergüenza, los vínculos de dependencia alienantes y el fanatismo religioso que resultan es el contexto de los oscuros asesinatos de unas jóvenes perpetrados entre una población que se debate entre su miedo y sus secretos.

Otro debate de los 80 es el de todos los españoles entre sacudirse el despojo del franquismo o volver a subyugarse a él. Los protagonistas de esta historia representan paradigmáticamente las dos fuerzas centrífugas, inseguras y temerosas la una de la otra, y por tanto violentas la una con la otra.

El guión es magistral y las actuaciones están a la altura. Me dejaron con la boca abierta Nerea Barros, Antonio de la Torre y Jesús Castro. Quizás me atreviera a destacar a Javier Gutiérrez, un antiguo policía adicto al régimen que busca su propia redención. Y la fotografía saca la mejor cara de las marismas del Guadalquivir.