Mes: octubre 2015

Black Mass

Scott Cooper, 2015

Guión: Mark Mallouk, Jez Butterworth, basado en el la obra homónima de Dick Lehr & Gerard O’Neill

Reparto: Johnny Depp, Dakota Johnson, Joel Edgerton, Juno Temple, Benedict Cumberbatch, Kevin Bacon

Valoración:   

Fotografía: Masanobu Takayanagi

MúsicaTom Holkenborg

Duración: 2 h 20 ‘

 

Biopic de James Joseph “Whitey” Bulger, capo de origen irlandés del Boston de los 70, quien mantuvo con el FBI una de las más impías alianzas de la historia de la policía estadounidense. A cambio de su información sobre las principales bandas italoamericanas de la ciudad, el agente John Connolly (Joel Edgerton) se encargaría de que se ignorase la actividad delictiva de su grupo durante muchos años. Así, el FBI hizo la vista gorda ante una inacabable lista de asesinatos y delitos que finalmente serían perseguidos cuando los fiscales destaparon el entramado. Basado en esta historia real, Scott Cooper organiza un relato que renuncia a convertirse en un thriller de gángsters al estilo clásico porque apuesta mucho más por el componente biográfico, al servicio del cual consigue Johnny Depp una de las más logradas interpretaciones de su carrera, retratando a un criminal despiadado, cruel y, ante todo, inquietante. Esta basculación del cine de gángsters, más agradecido quizás, al biográfico parece haber requerido ciertos sacrificios, probablemente debido al amplio marco temporal de la historia. Así, la parte del argumento relativa al enemigo común, la mafia italiana, acaba siendo un telón de fondo del que apenas se tiene constancia, cuando en realidad es la fuerza motriz de los hechos. Los personajes secundarios, muy abundantes, entran y salen atropelladamente, complicando al espectador seguir algunas causas y efectos. Pero, por otro lado, donde una biografía debería hacerse fuerte, resulta que Black Mass también puede chirriar: ¿Qué pasa con los años de Bulger anteriores a su salida de prisión?, ¿Por qué su sociopatía? En fin, una película que aprueba sin holgura y que deja para la posteridad una interpretación que tal vez se nomine al Oscar para Depp, pero también la sensación de que una historia así podría haberse aprovechado mucho mejor.

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Gladiator

Ridley Scott, 2000

Guión: John Maclean

Reparto: David Franzoni, John Logan, William Nicholson, sobre obra original de David Franzoni

Valoración:   

Fotografía: John Mathieson

MúsicaHans Zimmer & Lisa Gerrard

Duración: 2’5 h

     

  • 2000: 5 Oscars: Mejor película, actor (Russell Crowe), vestuario, sonido y efectos visuales
  • 2000: 2 Globos de Oro: Mejor película drama y BSO.
  • 2000: 4 Premios BAFTA.
  • 2000: 6 Critics’ Choice Awards.

El general romano y favorito del emperador, Máximo (Russel Crowe) es designado sucesor por el anciano Marco Aurelio (Richard Harris) en pago por sus éxitos militares y su inquebrantable fidelidad. Esta designación provoca la ira del hijo del emperador, Cómodo (Joaquin Phoenix), que se creía en posesión del cargo, y con ello la puesta en marcha de toda una serie de intrigas cortesanas que desembocará en una historia de aventuras que entrelaza venganzas, esclavitud, tiranía, lealtad y honor. Muy celebrada en su momento, Gladiator cuenta como tantos a su favor con ser una película muy entretenida, compensando así el vacío de contenido, con una muy buena interpretación de todo el reparto, destacando Crowe, uno de los favoritos del director Ridley Scott, y Phoenix, este último en su primer gran papel, y una apasionante banda sonora, quizá lo mejor de la cinta, a cargo de Hans Zimmer y la australiana Lisa Gerrard, principal integrante del grupo Dead Can Dance. En su contra, una mínima fidelidad histórica. Resultado, dos horas y media de acción hollywoodiense de alto presupuest, con la típica falta de contenido, sin complejos y sin pretensiones, muy solventes a la vista del reconocimiento que obtuvo.

Slow west

John Maclean,2015

Guión: John Maclean

Reparto: Michael Fassbender, Kodi Smit-McPhee, Ben Mendelsohn

Valoración:   

Fotografía: Robbie Ryan

MúsicaJed Kurzel

Duración: 84′

2015: Festival de Sundance: Gran Premio del Jurado

Cuando menor sea la superficie sobre la que se ejerce la fuerza, mayor es la presión resultante. Por eso las balas o las flechas deben estar bien afiladas, con la mínima punta posible, liberadas de todo lo accesorio, para que penetren fácilmente en la carne. Por eso también Slow West es una gran película, porque se ha limado todo lo prescindible, ha desechado florituras que quizás hubiesen desembocado en el consabido “homenaje al género”, para presentar de forma directa, certera, la vida en el viejo oeste en toda su crudeza y salvajismo. Por eso llega hasta el corazón, y allí inocula el veneno de la desolación de una vida de violencia sin tapujos a flor de piel y de muerte que espera en el recodo de cada esquina. Donde como en ningún otro lugar el hombre es un lobo para el hombre. Este ambiente lo dosifica magistralmente John MacLean en un debut magnífico a través de un guión de su propia cosecha (ojo al dato), en el que se narra la búsqueda que Jay, un joven aristócrata escocés, emprende tras su amada, huída a América desde su tierra natal. Durante esta aventura conoce a uno de estos hombres al margen de la ley, Michael Fassbender, que se ofrece a acompañarle. La historia recurre a escenas austeras, en espacios abiertos, con desenlaces rápidos y en los que las balas siempre quitan protagonismo a los diálogos, en sintonía con el espíritu que gobierna la obra, de forma que la narración acaba siendo el transporte de un desgarro al siguiente, salpicada con toques de humor que, la verdad sea dicha, serían mucho más certeros si no se destripasen en los tráilers.

Hace poco se estrenó El desconocido, otra ópera prima en la que el director, Dani de la Torre, optó por una apuesta mucho más conservadora. Aquí MacLean sin embargo demuestra que combinando el talento y apostando con las ideas claras, es posible estrenarse por la puerta grande. Hay que mencionar, eso sí, que contar con Fassbender como amigo personal dispuesto a jugársela contigo siempre es cierta garantía de éxito.

Amama

Asier Altuna, 2015

Guión: Asier Altuna

Reparto: Iraia Elias, Kandido Uranga, Klara Badiola, Ander Lipus, Manu Uranga

Valoración:   

Fotografía: Javier Agirre Erauso

MúsicaJavi P3Z y Mursego

2015: Festival de San Sebastián: Sección oficial largometrajes

 

Los caseríos vascos son otra nueva especie en extinción bajo el empuje del éxodo rural y en general de la nueva forma de vida determinada por nuestra época. Lentamente, un patrimonio que pertenece a nuestro pasado, un estilo de vida centenario, va desapareciendo irremediablemente por ser incompatible con el mundo que, para bien o para mal, estamos construyendo. Amama es un relato de este naufragio, de tantas familias que tienen un tesoro en su herencia legendaria, su hogar y el milenario arte de valerse únicamente de las propias manos, que se ha transmitido a lo largo de tantas generaciones. Hasta ahora, cuando ha llegado el momento en que los hijos reniegan de sus raíces, y los padres y la abuela, la amama, la vieja guarda, se resiste a renunciar al único mundo que siempre han conocido. La película se desarrolla describiendo la nostálgica metamorfosis a la que mucha gente de la generación que nos precede se ha visto forzada, a acostumbrarse a una realidad que les es ajena, y muchas veces hostil, y hacia la que comprensiblemente no pueden profesar más que desconfianza, recelo y miedo. La lucha generacional, el atrincherarse en un pequeño bastión de seguridad contra viento y marea como la minúscula aldea goda que intenta oponerse al irresistible empuje del imperio, un imperio tecnológico y globalizador que arrasa sin clemencia contra riqueza cultural, tradiciones e identidades.

En este narrar, la factura está lastrada por una incomprensible amalgama con el arte contemporáneo. Como surgiendo de esta unión resultan recursos narrativos innovadores que con otro enfoque podrían armonizar muy bien con la historia pero que acaban siendo desconcertantes.  Deslucen la presencia misteriosa e imponente de la amama, que pierde significado y fuerza dramática. Punto positivo la fotografía de los idílicos ambientes en los que se desarrolla la historia. Pero más allá de estos titubeos, Amama encierra un profundo mensaje, una invitación a reflexionar sobre los horizontes a los que nos dirigimos y sobre lo que estamos abandonando en el camino.

El club

Pablo Larraín, 2015

Guión: Guillermo Calderón, Daniel Villalobos

Reparto: Roberto Farias, Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Goic, Alejandro Sieveking, Jaime Vadell, Marcelo Alonso

Valoración:   

Fotografía: Sergio Armstrong

Música: Carlos Cabezas

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  • 2015: Festival de Berlín: Gran Premio Oso de Plata del Jurado
  • 2015: Premios Fénix: 9 nominaciones incluyendo Mejor película y director

 

Cuatro sacerdotes viven afincados en una casa de un pueblo costero sin identificar de Chile, al cuidado de una religiosa que hace las veces de custodia de la rutina del lugar a modo de abad. Esta solución es el fin por el que ha optado la Iglesia para apartar del oficio a quien en su seno tiene un pasado tan oscuro como nuestros cinco protagonistas. Hasta que el sosiego conventual del lugar salta por los aires a raíz de la llegada de un nuevo inquilino. Los secretos que parecían pertenecer ya a otra vida a fuerza de ignorarlos regresan para depurar culpas y penitencias. De esta forma, se nos habla de la redención, del perdón, de la expiación, de los traumas indelebles que nuestros pecados pueden dejar en nuestra memoria, en nuestra vida y en las de otros. ¿Qué perdón puede haber para lo más execrable? ¿Hasta dónde debe llegar la piedad de Dios? Pocas reflexiones sobre el hecho religioso, la Iglesia y sobre la divergencia entre lo que está viniendo a llamarse la “nueva y la vieja Iglesia” se han realizado de forma tan lúcida, tan cruda, y tan sin tapujos. Una reflexión planteada de forma tan magistral que además se revela tan necesaria hoy, pues quizás el mensaje más valioso de la obra de Larraín es que la fe no sirve para nada, o al menos para nada bueno, si ante su cara más oscura se prefiere seguir mirando para otro lado.

Regresión

Alejandro Amenábar, 2015

Guión: Alejandro Amenábar

Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson

Valoración:  

Fotografía: Daniel Aranyó

Música: Roque Baños

La última cinta de Amenábar está francamente muy por debajo del nivel al que su filmografía nos tiene acostumbrados. La película ya empieza mal, abriéndose la investigación de un caso de abuso infantil con la declaración entregada y sin tapujos del principal culpable, y en lo restante de metraje no llega a levantar el vuelo. Está hecha como poco en serio, y es que el espectador en ningún momento consigue abstraerse del hecho de estar frente a un grupo de gente que intenta despachar rápido el desarrollo de un guión más que, por otro lado, no aporta ninguna novedad al género. La investigación acaba desembocando en los crímenes cometidos por una secta satánica a través de un argumento lineal, y los pocos giros que contiene son bastante predecibles, como también lo es el desenlace. Si al menos las escenas más dramáticas, más intensas, consiguieran ser impactantes, al menos la película abría desembocado de una historia de terror de esas que pasan sin pena ni gloria, pero ni siquiera; los efectos especiales resultan burdos y poco impactantes. Para no ensañarme, dejo sin comentar la aportación de Ethan Hawke. Emma Watson, a mi entender un poco mejor, tampoco está en un papel que deje ningún poso.

Irrational man

Woody Allen, 2015

Guión: Woody Allen

Reparto: Joaquin Phoenix, Emma Stone, Jamie Blackley

Valoración:  

Fotografía: Darius Khondji

MúsicaRamsey Lewis

Parece que hace ya mucho que Woody Allen no se toma demasiado en serio sus propias creaciones. En una entrevista reciente declaraba que un mismo proyecto no podía ocuparle demasiado tiempo porque le aburrían, que por eso siempre se apresuraba en zanjar cuanto antes sus películas, y que luego no llegaba nunca a verlas porque terminaba aborreciéndolas. En Irrational Man esta apatía queda patente, sobre todo en algunas escenas, que parecen montadas sin preocupación, que se resuelven de cualquier manera y con transiciones deslavazadas. Pero aunque la haya escrito apresuradamente y con mala letra, estamos ante el mejor Allen: una historia muy divertida con una reflexión de gran calado. Phoenix es Abe Lucas, un profesor de filosofía con agotamiento existencial, harto de la vida y conquistado por el cinismo, pero con firmes convencimientos morales. Entre desaprensivos amoríos y campus universitarios de ambiente bucólico y pastoril, descubre en la perspectiva de un acto macabro el medio perfecto para abandonar el rol de intelectual pasivo, entrar en acción y recuperar la ilusión. Característico contraste entre lo luminoso y lo oscuro, lo dulce y lo cruel, presente en otras obras como la magnífica Scoop, con el que el de Brooklyn nos vuelve a obligar a admitir su talento.