Mes: diciembre 2015

Murieron por encima de sus posibilidades

Isaki Lacuesta, 2014

Guión: Isaki Lacuesta

Reparto: Raúl Arévalo, Imanol Arias, Bruno Bergonzini, Àlex Brendemühl, José Coronado

Valoración:   5-Star_rating_system_PCAR_011

Fotografía: Diego Dussuel y Marc Gómez del Moral

MúsicaAlbert Pla y Judit Farrés

Duración: 1 h 40 ‘

 

Se cuenta la historia de cómo cinco ciudadanos, de una u otra forma afectados por el sistema o la crisis actual, acaban dando a parar en un hospital psiquiátrico. Cuando se las ingenian para escapar, vuelcan su ira contra los que ellos creen responsables de sus desgracias, grandes dirigentes y personalidades del mundo de la política y la economía. La idea es, o parece ser, una denuncia incómoda en un lenguaje canalla y urgente, pero irónicamente llena de cameos y de caras conocidas. Y el mensaje se acaba difuminando. Da la impresión (porque descubrir esta película es no estar seguro de nada) de que se pretende ser tan salvaje, y a la vez se hace tan mal, que se cae en la astracanada y al final el espectador, en lugar de soliviantado, acaba confundido, asqueado y abrumadoramente aburrido.

El puente de los espías

Steven Spielberg, 2015

Guión: Matt Charman, Ethan Coen, Joel Coen (inspirada en hechos reales)

Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd

Valoración:  

Fotografía: Janusz Kaminski

Música: Thomas Newman

Duración: 2 h y cuarto

 

  • 2015: Globos de Oro: Nominada a mejor actor de reparto (Mark Rylance)
  • 2015: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor secundario (Rylance)
  • 2015: National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año
  • 2015: American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año
  • 2015: Satellite Awards: 5 nominaciones incluyendo Mejor película y director
  • 2015: Críticos de Los Angeles: Nominada a mejor actor secundario (Mark Rylance)
  • 2015: Critics Choice Awards: 5 nominaciones incluyendo mejor película y director
  • 2015: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actor secundario (Rylance)

El americano James B. Donovan (1916 – 1970) se hizo famoso por, en plena Guerra Fría, en pleno odio colectivo al comunismo y lo soviético, defender como abogado al espía ruso Rudolf Abel. La última película de Spielberg recrea magistralmente el marco histórico de crispación de la opinión pública americana hacia el encargado de cumplir su propia justicia. Como reconocimiento a su desempeño, Donovan fue designado por la inteligencia americana esta vez para negociar con la URSS el intercambio de su cliente por presos americanos. Y aquí también se cumple con creces a la hora de transportarnos al Berlín del muro, a su ambiente de peligro, desolación y pobreza. Tanto la violencia a pie de calle como la tensión diplomática de gabinete son despachadas con solvencia gracias también al buen papel de Hanks y Rylance y a un muy buen guión que demuestra solera en el narrar. Mención aparte creo que merece Hanks, que logra crear, como parece que sólo él sabe, sensaciones dramáticas y tiernas simultáneamente. Su gran baza como actor parece ser su capacidad para dejar ver la gravedad en un personaje de facciones y lenguaje de aspecto vulnerables.

Historia del mundo contada para escépticos

Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948).

Booket, 2014 (1ª ed. Planeta en 2012). 500 Páginas.

 

Fuera de su medio habitual, el pobre hominino pasaba más hambre que un caracol en un espejo. Se resignó a comer de todo: unas majoletas, un puñado de moras, una lechuga mustia, incluso la carroña que dejaban las fieras después de un festín. De frugívoro (comedor de fruta) se transformó en omnívoro (el que come de todo). Así, probando, probando, descubrió que la carne es muy energética, pura proteína, y se aficionó a ella. Es natural, su creciente cerebro le exigía proteínas.

– ¿Carne? -replica el hominino, nuestro querido antepasado-. ¿Podemos llamar carne, sin sarcasmo, a estos cuatro pingajillos que apuramos de los huesos mondos que desprecian los leones, las hienas y los buitres después de sus banquetes?

 

Declara el autor en la introducción: “Casi todo el mundo pasa por la escuela o por el instituto estudiando Historia como una asignatura más, prescindible, incluso antipática […]. Pasado el tiempo, muchos ciudadanos lamentan no haber prestado más atención a sus lecciones de Historia, como parte de una culturilla general que nunca sobra y que a veces echan en falta”. Pero leyendo este libro se da uno cuenta de que, aunque el lector sale claramente beneficiado de él y efectivamente queda cumplido con creces el propósito divulgador, este no es el fin principal de la obra, pese a las nobles intenciones declaradas. Se nota tanto que Eslava Galán disfruta con la Historia, y escribiendo Historia, que está claro lo que buscaba con esta Historia del mundo contada para escépticos: no tanto la divulgación para la que sus vastísimos conocimientos le facultan, como disfrutar recorriendo una vez más los sinuosos callejones del pasado de la humanidad. Cuando alguien consigue disfrutar tanto del aprender como nuestro autor, descubre que tiene en estos callejones un refugio, una solución anestésica en la que perderse y ampararse siempre.

Dispuesto pues a volver de nuevo a narrar las lecciones tantas veces narradas y a disfrutar con ello, resuelve el jiennense Juan Eslava Galán, Premio Planeta con En busca del unicornio, hacerlo con desenfado, sin encorsetarse en academicismos ni pulcritudes. Vertiendo opinión, pasando de largo de lo enrevesado sin perder rigor, con buenas dosis de humor y sarcasmo, y reconociendo sus fobias y sus predilecciones. Describiendo su visión del mundo y de las corrientes que lo han conformado, historiador e historiógrafo. Estamos ante un libro que a priori parece que llevará en leer mucho más tiempo del que luego es necesario, gracias a una prosa entretenidísima, distribuida en breves y concisos capítulos.

Como también se dice en la introducción, esta obra es un volumen de una colección de libros de Historia Contada para escépticos, en las que el autor pretende desplegar este buen hacer con otros episodios. Así, está publicada una Historia de la Segunda Guerra Mundial, una Historia de la Primera Guerra Mundial y una Historia de España contadas para escépticos, así como de otros ensayos del mismo autor que parecen mantener el mismo tono, como El catolicismo explicado a las ovejas. Habrá que estar atentos.

La novia

Paula Ortiz, 2015

Guión: Paula Ortiz, Javier García Arredondo (basado en Bodas de Sangre de Lorca)

Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandia, Álex García, Luisa Gavasa

Valoración:   

Fotografía: Migue Amoedo

Música: Shigeru Umebayashi

Duración: 1’5 h

 

  • 2015: Premios Goya: 12 nominaciones, incluyendo Mejor película
  • 2015: Premios Feroz: 9 nominaciones

 

La novia es una adaptación cinematográfica de Bodas de Sangre de Lorca. La película mantiene el tono trágico de la obra original, el sentido de cómo el enlace está destinado a la desgracia desde su comienzo, como un destino inevitable que continuamente se vaticina a la novia en forma de símbolos. Dice uno de sus versos “Que yo no tengo la culpa / que la culpa es de la tierra”, como si las miserias de los personajes condicionaran su existencia de una forma tal que no se puede conciliar el deseo con el deber. Una tierra, andaluza, y mitológica, universal e inmensamente carnal, que condensa muchos de los temas eternos del hombre, el amor, los celos, la resistencia al deseo.

Se le ha achacado que quizás es demasiado intensa (“desmesurada, hiperbólica, demencial”), pero yo creo que lo es en la misma medida que el teatro lorquiano. No hay más que remitirse a sus versos. La adaptación hace justicia a la obra original. Es el mismo fatalismo, la misma condena profética de otras obras del autor.

La mitología del Sur es traída hasta el espectador en gran parte gracias a la magnífica banda sonora, obra del japonés Shigeru Umebayashi, y que cuenta con notables temas, como “La nuestra novia” de Vanesa Martín, o con emocionantes interpretaciones del cancionero tradicional, alguna a cargo de la propia Inma Cuesta. A destacar también la fotografía, que si bien sorprende que eluda la localización original (está rodada en la Capadocia), sí recuerda bastante al Corijo del Fraile, testigo de la inspiración de uno de los grandes genios de la Historia.

El derecho a la ofensa

El único derecho que no deberíamos tener en una democracia es el derecho a no ser ofendidos (Flemming Rose).

El derecho a la ofensa, Flemming Rose, El País, 13/12/2015

 

Se echan de menos artículos tan lúcidos en la prensa diaria. La libertad de expresión es uno de los grandes logros que, al empuje de la globalización y la multiculturalidad, nos empeñamos en prostituir en un contexto de mojigatería e incultura. Porque es precisamente la cultura, el refuerzo de las opiniones que da el contraste y la inquietud, la que evita que nuestras ideas se deavalúen hasta el punto de que cualquiera es capaz de ofendernos. Esta falta de madurez personal e intelectual es una de las fuerzas que nos convierte en una sociedad de una decadencia irreversible.

Ocho apellidos catalanes

Emilio Martínez Lázaro, 2015

Guión: Borja Cobeaga, Diego San José

Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardà

Valoración:   

Fotografía: Guillermo Sempere

MúsicaRoque Baños

Duración: 1’5 h

 

Después del arrollador éxito de Ocho apellidos vascos, la segunda (y seguramente no la última) parte de la desaprensiva y castiza comedia romántica realiza sutiles cambios que la hacen más digerible. Estos cambios consisten básicamente en desembarazarse de todas las pretensiones con las que cargaba la primera. Ahora, se asume que Dani Rovira es simplemente un cómico tendente al encasillamiento que tiene en las pantallas la oportunidad de taladrarnos una vez más con su consabido humor ingenuo en lugar de un pretendido actor con proyecciones. Ahora, la historia es simplemente una tira cómica, una sucesión de situaciones absurdas, muchas de ellas bien traídas, y no admite ninguna otra lectura sensiblera política ni social.

Entonces, puede valer. Si se mira la idea original de la serie como algo simplemente charlotesco y se tiene suerte con la inspiración y con las hechuras de gente como Berto Romero, muy destacable, el resultado global puede servir para un rato entretenido. Pero hay que decir que la experiencia se vuelve bochornosa si se asiste, como me tocó, a una ovación ensordecedora por parte de mis compañeros de sala con los títulos de crédito al final. ¡Cuántas ovaciones se echan en falta en tantas ocasiones y cuánto de bobalicón tiene ovacionar según qué cosas!