Mes: enero 2016

Blitz

David Trueba (Madrid, 1969).

Anagrama, 2015. 4ª ed. 166 Páginas.

De pronto la idea de una relación larga y estable, la sombra matrimonial, se me hizo un asco. Me había pasado la tarde lamentándome de que Marta hubiera cancelado la felicidad prometida de envejecer uno al lado del otro y ahora intuía que también aquel camino prolongado habría desembocado en lo siniestro. Era mejor que el amor se quebrara en su esplendor, demasiado riesgo someterlo al paso del tiempo. O no, qué estupidez. ¿Quién conoce la verdad? ¿A quién le importa la verdad?, esa verdad que sucederá lo quieras o no; si lo hermoso es tan solo caminar hacia ella, despacio.

 

Decía Antonio Gala que vivimos en la época del desamor. Beto, un arquitecto de unos treinta años, es abandonado al principio de la historia por su pareja de una forma abrumadoramente cruel. Esta ruptura le dejará solo en una ciudad, Múnich, desconocida y en la que estaba de paso. Rápidamente, Helga, una sexagenaria muniquesa a la que conoce por casualidad, se convertirá en su único apoyo. A través especialmente del entrañable personaje de Helga, y de la relación que se establece entre ambos, Blitz es una reivindicación de lo que parecemos haber olvidado en la vorágine de competitividades, prejuicios y descarnada soledad que hemos conseguido imponernos entre todos.

David Trueba ya destacó literariamente con su anterior obra, Saber perder, nada menos que Premio Nacional de la Crítica en 2008. Es también reconocido por su trabajo como director y guionista en obras como La niña de tus ojos (1998) y Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), ambas ganadoras del Goya por la Mejor Película.

En Blitz, Trueba hace alarde de una magnífica capacidad para la transmisión de sentimientos, deudora de un estilo directo y sincero que los desnuda y hace que el lector se reconcilie con ellos. Ése es su punto fuerte, presentar trances por los que todos hemos pasado con una sencillez irresisitiblemente reconfortante. Y a ello contribuye la atmósfera de melancolía que lo cubre todo, quizás imprescindible para articular un mensaje tan analgésico y enternecedor.

 

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El hijo de Saúl

László Nemes, 2015

Guión: László Nemes, Clara Royer

Reparto: Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn

Valoración:   Imagen1.png

Música: László Melis; Fotografía: Mátyás Erdély; Duración: 1 h 45′

 

  • 2015: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
  • 2015: Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado y Premio FIPRESCI
  • 2015: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa
  • 2015: National Board Review (NBR): Mejor film extranjero
  • 2015: Directors Guild of America (DGA): Nominado a mejor nuevo director
  • 2015: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor ópera prima
  • 2015: Critics Choice Awards: Mejor película de habla no inglesa
  • 2015: Críticos de Los Angeles: Mejor película extranjera

        (entre otros reconocimientos)


 

Creo que es la primera vez que me pasa esto. Una película celebradísima pero que a mí no me provocó más que unas ganas irresistibles de salir de la sala. El tema es el Holocausto; la historia de un recluso judío en su intento por dar sepultura digna a su hijo. El problema es la forma de contar, planos-secuencia continuos donde sólo está enfocado el protagonista. Según algunas opiniones que he leído, favorece la crudeza y el impacto del mensaje, pero a mí me resultó tan incómoda que me quitó las ganas de intentar meterme en la acción. ¿Ahí está la gracia de la película? Desde luego, la obra incomoda, pero parece que no por los motivos que debiera. No por el contenido. Es como si un libro se pretendiera provocador no por lo que cuenta, sino porque las letras están borrosas y cabrea leerlo. Definitivamente, no puedo recomendarla.

 

 

Los odiosos ocho

Quentin Tarantino, 2015

Guión: Quentin Tarantino

Reparto: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Demian Bichir, Walton Goggins, Tim Roth, Bruce Dern, Michael Madsen

Valoración:   

MúsicaEnnio Morricone; Fotografía: Robert Richardson; Duración: 2 h 45′

 

  • 2015: Premios Oscar: 3 nominaciones: Actriz sec. (Jason Leigh), Fotografía, BSO
  • 2015: Globos de Oro: Mejor banda sonora original
  • 2015: Premios BAFTA: 3 nominaciones, incluyendo actriz de reparto (Jason Leigh)
  • 2015: National Board Review (NBR): Top 10, actriz sec. (Jason Leigh), guión original
  • 2015: Critics Choice Awards: Mejor banda sonora
  • 2015: Críticos de Los Angeles: Nominada a Mejor banda sonora

 

There won’t be many coming home. Roy Orbison declara intenciones desde el primer momento. Aunque no hacía falta; quien entra en la sala ya sabe muy aproximadamente lo que va a encontrar en Los odiosos ocho. El nombre de Tarantino es suficiente reclamo. Vende solo. Tanto, que parece que no hace falta ni un argumento en el sentido serio de la palabra; basta con empaparlo todo de sangre al ritmo de Morricone.

Más allá de miembros amputados y balazos a bocajarro, el planteamiento es al menos algo original: sólo dos escenarios, un far west anormalmente blanco y un despliegue coral de nombres archiconocidos, entre los que destaca la interpretación de Samuel L. Jackson, Jennifer Jason Leigh y Walton Goggins.

Creo que desde Kill Bill estamos asistiendo a una lenta decadencia, jalonada antes por Malditos Bastardos y Django desencadenado. Que se está fiando una parte cada vez más importante del producto al tirón de una fama. Que Tarantino se convierte en el producto en sí mismo, y sus películas en lienzos, en meros soportes de nuevas reposiciones de un mismo estilo, muy estridente y muy personal, pero cada vez más vacío si cabe de contenido.

 

La regla del oro

Juana Salabert (París, 1962).

Alianza, 2015. 1ª ed. 320 Páginas.

 

– Cuidado con lo que insinúas, muchacho. A ver si por hacerle caso a Berta y esbozarte un retrato somero me las voy a ver encabezando vuestra lista de sospechosos a mis años. No soy tu “vengador”, como tildaba hace un par de horas en titulares al asesino esa prensa casi siempre más pendiente de bobas anécdotas y de los ciento cuarenta caracteres tuiteados en todo momento por cualquier politicastro que del golpe de mano germánico en un continente de soberanías secuestradas donde la Gran Alemania ya no precisa de la Wehrmacht para saquear. […]

 

En los últimos tiempos ha surgido un género literario (y cinematográfico) que viene denominándose ‘literatura de la crisis’. O quizás debiéramos decir que ha resurgido, de un estado de latencia durante tiempos más esperanzadores. La cuestión es que, en el contexto de esta decadencia económica y social encuentran su marco bastantes obras y autores. Y está teniendo buena acogida; parece que la constatación de una época crepuscular no impide abstraerse de ella. Hablamos, por ejemplo, de los exitosos Besos en el pan de Almudena Grandes, de los Hombres desnudos de Alicia Giménez Bartlett, último Premio Planeta, o de la saga del inspector Haritos del griego Petros Markaris. Y en 2015 contamos con la aportación de Juana Salabert (París, 1962), Premio Nadal 1996 por Arde lo que será y finalista del Nacional de Narrativa 2005 por La noche ciega, entre otros reconocimientos.

En La regla del oro la miseria se ceba, durante las Navidades del 2012 en Madrid, sobre el gremio en auge de los ‘comprooro’ en forma de un asesino en serie que pretende castigar el desalmado oportunismo de prosperar a costa de la pobreza y la alienación ajenas. Pretende la autora que la situación económica, antes que un marco, sea un personaje más, concretamente el principal antagonista, como el valle de Baztán de Dolores Redondo. Que su yugo esté omnipresente, la fuerza motriz que gobierna todas las acciones y causa todos los quebrantos.

En este intento creo que hay un grave problema con la falta de sutilidad de las formas, que se ven reducidas en demasiadas ocasiones a consignas panfletarias de poca maduración y un tanto burdas. Además, esta crispación se introduce muchas veces en forma de arengas totalmente insospechadas, a contrapié. La cita de arriba puede ser un ejemplo. Por otro lado, muchos pasajes pretenden un lirismo de factura dudosa, lo cual es más chocante si se introduce en conversaciones informales y adultera los registros: «¿Prefiere que le revele que de joven mató a Kennedy, aunque quien luego obtuviera magnicida fama póstuma fuera el retrasado de Ostwald?» (página 165).

Es mi primera novela de esta autora. Confieso que me enfrentaba a ella sin mucha atención (aún con la cabeza en el Reino de Carrère), e, incapaz de zambullirme completamente en ella por detalles como los mencionados, la tomo como un lapsus en una carrera que, por el reconocimiento recibido, debe ser tenida en cuenta.

 

Requisitos para ser una persona normal

Leticia Dolera, 2015

Guión: Leticia Dolera

Reparto: Leticia Dolera, Manuel Burque, Jordi Llodrà, Silvia Munt

Valoración:   

Fotografía: Marc Gómez del Moral

MúsicaLuthea Salom

Duración: 1`5 h

 

Más conocida por su faceta como actriz, Leticia Dolera dio el año pasado el salto a la palestra como directora y gionista al socaire de la crisis con Requisitos para ser una persona normal, una historia de entre miles, de una joven que se enfrenta al mendigar entre ofertas de trabajo basura, al volver a casa de los padres, a las penosas condiciones laborales y, lo que es más importante, a su propia autoestima, embestida por una situación socioeconómica que condiciona lo personal y que es un desafío continuo. Desde un humor encantador, Dolera prepara todo este fango para construir sobre él una torre de marfil y demostrarnos que, por muy desalentador que sea el mundo que nos espera allí afuera, es posible la felicidad y la esperanza. A quien escribe estas líneas, inmerso en una situación sociolaboral muy similar a la de los protagonistas, el lenguaje a veces simplista e incluso bobalicón no le impidió ser alcanzado por un mensaje de optimismo escrito con pericia, ejecuta con solvencia y rematada por una banda sonora que da en el clavo. Desbordante de una calidez que reconforta; un golpe de autoestima totalmente de agradecer.

Somos lo que somos

Jim Mickle, 2013

Guión: Jim Mickle, Nick Damici (basada en la mexicana Somos lo que hay, de Jorge Michel Grau)

Reparto: Julia Garner, Ambyr Childers, Bill Sage, Kelly McGillis

Valoración:   5-Star_rating_system_PCAR_011

Fotografía: Ryan Samul

Música: Philip Mossman, Darren Morris, Jeff Grace

Duración: 1 h 45′

 

Película noir que nos cuenta la relación que existen entre las enigmáticas desapariciones que tienen lugar en un pueblo de la campiña americana y una extraña familia férreamente apegada a sus ancestrales tradiciones. Me pareció bien dirigida pero mal planteada; se deja demasiado a lo que el espectador debe suponer, cuando en realidad las conclusiones son bastante predecibles. Se recrea demasiado en el desvelamiento de este secreto, que se intuye desde el primer momento, mientras que la dosificación de la información no aporta ningún matiz considerable, salvo la muy buena interpretación de los cuatro actores protagonistas, factor que al final no resulta determinante.

The interview

Evan Goldberg & Seth Rogen, 2014

Guión: Dan Sterling (Historia: Evan Goldberg, Seth Rogen, Dan Sterling)

Reparto: James Franco, Seth Rogen, Lizzy Caplan, Randall Park

Valoración:   Imagen1.png

Fotografía: Brandon Trost

Música: Henry Jackman

Duración: 2 h

 

Un realizador de televisión y su presentador consiguen la oportunidad de entrevistar a Kin Jong-Un, el dictador del búnker que hoy es Corea del Norte. Se habló mucho de esta película en su momento por constituir una de las principales aproximaciones valientes al régimen asiático. Aproximación que debería ser desenfadada, en clave de humor. Pero el tipo de humor que se emplea, basado en el caca-culo-pedo más pueril que recuerdo, es de los que hacen sonrojar y mirar para otro lado de pura vergüenza ajena. Y en cuanto al supuesto valor de acercar el tema de la dictadura norcoreana al gran público, el fracaso es al menos igual de estrepitoso, pues la aproximación se hace desde la burla y la falta de respeto. Lo que podría servir para concienciar acaba oliendo demasiado a frivolización bochornosa. Acaba dejando en el ánimo, primero, una vaga sensación de indignación, y segundo, de miedo, por la época de hegemónica estupidez yanqui que parece que se nos viene encima y a la que The interview parece rendir cumplido homenaje.

El Reino

Emmanuel Carrère (París, 1957).

Anagrama, 2015. 1ª ed. francesa 2014; Trad. Jaime Zulaika. 500 Páginas.

Premio Le Monde 2014

 

“Cuando en una mañana de domingo oímos repicar las viejas campanas, nos preguntamos: ¿es posible? Esto se hace por un judío crucificado hace dos mil años, que decía que era Hijo de Dios, sin que se haya podido comprobar semejante afirmación. Un dios que engendra hijos con una mujer mortal; un sabio que recomienda que no se trabaje, que no se administre justicia, si no que nos precupemos por los signos del inminente fin del mundo; una justicia que toma al inocente como víctima propiciatoria; un maestro que invita a sus discípulos a beber su sangre; oraciones e intervenciones milagrosas; pecados cometidos contra un dios y expiados por este mismo dios; el miedo al más allá cuyo portón es la muerte; la figura de la cruz como símbolo en una época que ya no conoce su significado infamante… ¡Qué escalofrío nos produce todo esto, como si saliera de la tumba de un remoto pasado! ¿Quién iba a pensar que se seguiría creyendo en algo así?”

 

Emmanuel Carrère es uno de los autores más reputados y celebrados del panorama literario francés actual. Su primera gran obra, El adversario, supo aprovechar el interés del sonado caso Jean-Claude Romand, de los 90. Entre otras, publica en 2007 Una novela rusa, seleccionada entre las 10 candidatas al premio France Culture-Télérama; y en 2011 Limonov, premio Renaudot, premio de la Lengua Francesa y Premio de Premios (seleccionado entre obras ya galardonadas). Este reconocimiento ha propiciado una influencia cultural que le ha llevado, por ejemplo, a ser jurado del Festival de Cannes de 2010, presidido por Tim Burton. Carrère parece deber su éxito al importante componente íntimo del que dota a sus libros, que dejan entonces de ser simplemente novelas para convertirse en obras híbridas entre la narración, el ensayo, la confesión y la autobiografía. Aparece ahora, bajo una traducción correcta pero no notable, El Reino, publicada en 2014 y galardonada ya con el premio Le Monde del diario parisino homónimo.

El reino es una obra sobre los primeros momentos del cristianismo, una vez desaparecido Jesús de Nazaret, en el que los fieles que le acompañaron en vida se afanan en perpetuar su obra y su palabra. En tanto que novela histórica, es un alarde de erudición, rigor y documentación, pero también de pulso narrativo que en ocasiones construye trepidantes escenas de thriller. Articulada a través de la vida de Pablo de Tarso y San Lucas, todos aquellos santos, apóstoles y evangelistas se nos muestran como los simples mortales que la Historia nos revela que fueron, con sus humanos defectos, odios y rivalidades. Todo esto permite, como se ha dicho sobre el libro, que “el viejo tema se convierta en apasionante”: Carrère nos hace reflexionar sobre el cristianismo y toda su marca histórica, que llega hasta lo más íntimo de nuestra conciencia, transportándonos para ello a la época donde se gestó todo, entre judíos, fariseos, zelotes y romanos.

Hay que poner el acento en la labor no sólo histórica, si no historiográfica, de El Reino. En sus páginas se tratan, en un estilo accesible pero riguroso, lúcido y ameno, las contribuciones de las diferentes versiones y traducciones de las Sagradas Escrituras, una exégesis de muchos de sus pasajes, el revisionismo, su rigor histórico, su autoría… Las aportaciones propias del autor (lo que él llamaría su Sundergut), se presentan convenientemente etiquetadas, y algunas son tan maravillosas como la reflexión acerca del “acento de la Verdad”.

Pero Carrére, fiel al que viene siendo este estilo propio, no se queda aquí. Escrita a raíz de una época de conversión y fervor religioso propiciada por una crisis personal, le sirve como excusa para un ejercicio magistral de introspección y de sinceridad acerca de la fe, de lo subversivo de un mensaje, el de una secta del siglo I, que perdura hoy tan vivo como entonces, de la irracionalidad de los actos que se cometen en su nombre, y de filosofías de vida alternativas e históricamente enfrentadas a ella, como el estoicismo o el propio judaísmo. Así, El Reino es también un manual de filosofía y del ars vivendi que zarandea violentamente al lector.

Un lector que habrá viajado a lo largo de los siglos, que habrá aprendido a valorar la Historia, que se habrá emocionado, y, ante todo, que desde entonces verá sus convicciones y su cultura renovadas y sólidamente blindadas, o bien irreversiblemente agrietadas.