Gran cabaret

David Grossman (Jerusalén, 1954), 2015.

Lumen, 2015. 2ª ed. 236 páginas. Trad. Ana Mª Bejarano Escanilla.

 

Porque a veces pienso que si un científico israelí, y solo es una suposición, inventara de repente un medicamento contra el cáncer, ¿me seguís?, unas pastillas que terminaran con el cáncer de una vez por todas, os juro por lo que más queráis que al instante empezarían a oírse quejas por todo el mundo, protestas, manifestaciones, habría votaciones en la ONU y artículos en toda la prensa europea preguntándose por qué hay que atacar al cáncer, en realidad, y en caso de que hubiera que hacerlo, ¿por qué ya mismo y para destruirlo? ¿Por qué no intentar antes llegar a un acuerdo con él?     (p. 34)

 

David Grossman es uno de los principales escritores israelíes de nuestro tiempo. Ha sido galardonado con numerosas distinciones literarias, y varias de sus novelas han sido adaptadas al cine, como La sonrisa del cordero (1983), El libro de la gramática interna (1991), El chico zigzag (1994) y Tú serás mi cuchillo (1998). Sus obras se caracterizan por el compromiso anti beligerante y progresista frente a los diversos episodios de la crisis árabe-israelí, lo que lo enlaza con autores como Amos Oz y Abraham B. Yehoshúa. Su vida y su obra están marcadas por la pérdida de su hijo Uri en 2006, durante la Guerra del Líbano.

En la línea de la que puede ser la tónica general de su obra, Grossman aborda temas como la guerra, la situación del pueblo israelí, la religión y su influencia en las decisiones de un hombre. El medio de narración se sirve de Dóvaleh, un humorista que lleva a cabo un espectáculo de improvisación en la localidad costera de Cesárea. A petición suya, un antiguo amigo de la infancia, un juez prejubilado y recientemente viudo, acude a la función. El estilo es incendiario y con intenciones de molestar, desplegado en el patetismo de Dóvaleh, en la violencia soterrada en la puesta en escena, en las historias narradas y en el lenguaje. Aunque, avanzada la lectura, la imperturbabilidad en el tono, por muy original que sea éste, acaba jugando en contra del mantenimiento del interés en la lectura y de la decodificación del contenido, que desmenuza un penetrante mensaje de desesperanza y de rabia, jalonado especialmente por la proximidad de la muerte para los dos protagonistas.

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