Sostiene Pereira

Antonio Tabucchi (Pisa, 1943 – Lisboa, 2012), 1994.

Círculo de Lectores, 1ª ed., 1996 (1ª ed. de Anagrama en 1995). 254 páginas.

Trad. del portugués de Carlos Gumpert y Xavier González Rovira.

 

Pereira se levantó y le dio la mano diciéndole adiós. ¿Por qué le dijo esas cosas cuando hubiera querido recriminarle, incluso despedirle? Pereira no sabe decirlo. ¿Tal vez porque el restaurante estaba desierto, porque no había visto a ningún literato, porque se sentía solo en aquella ciudad y necesitaba de un cómplice y de un amigo? Quizá por estas razones y por otras más que no sabe explicar. Es difícil tener convicciones precisas cuando se habla de las razones del corazón, sostiene.          (p. 54)

 

Sostiene Pereira en la famosa novela de Antonio Tabucchi que no hay nada como comer una tortilla a las finas hierbas. Una omelette, la llama él. Pero a ser posible, como las que preparan en el Café Orquídea de Lisboa. A este restaurante suele ir habitualmente para comerse una. Eso sí, siempre bien acompañada de un vaso de limonada fresca, con mucho azúcar. Y lo hace porque es un hombre de costumbres, un periodista viudo con una misma liturgia. Se levanta, desayuna (en ocasiones, una tortilla de queso, que también le gusta), habla con la fotografía de su esposa, y se dirige al diario Lisboa, en el que trabaja como responsable de la página de cultura.

Un buen día, sostiene Pereira, para desarrollar su labor necesita ayuda. Y así es como entra en su rutinaria vida Monteiro Rossi, un joven licenciado en Filosofía y comprometido políticamente, lo que preocupa al protagonista, que se siente a gusto trabajando en un diario libre, independiente y apolítico. Eso sostiene él, entre omelette omelette, mientras su vida paulatinamente irá mutando hacia el inevitable compromiso.

Sostiene Pereira es la obra que encumbró al añorado Antonio Tabucchi, que supo crear un personaje inolvidable que, cuando llegó el momento, se convirtió en un espectador activo del mundo que le rodeaba.

Así que, por el autor y por Pereira, sostengo que no puede haber mejor homenaje que degustar esta novela junto a una limonada fresca y una sabrosa omelette a las finas hierbas.

(Tomado del prgrama de televisión Página Dos, de RTVE, emitido el día 20 de septiembre de 2016)

 

En efecto, Pereira es un hombre que disfruta con sus costumbres. Vivimos atosigados por dependencias impuestas, nos parece imposible pasar sin todas las necesidades que creemos tener. Por eso debería resultarnos entrañable un personaje que es tan libre como para sosegarse con lo más simple, con una tortilla (o una omelette, sostendría él) en un restaurante literario, con un cuento francés del siglo XIX o con una limonada. O con sus propios pesares, darle por fin la bienvenida a la nostalgia y perder el miedo a hablarle a un retrato. Pereira es inolvidable porque encarna la humildad y la posibilidad de redención que todos llevamos con nosotros pero a las que tantas veces damos de lado.

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