De vidas ajenas

41MA6MD7PnL._SR600,315_PIWhiteStrip,BottomLeft,0,35_PIAmznPrime,BottomLeft,0,-5_PIStarRatingFOURANDHALF,BottomLeft,360,-6_SR600,315_ZA(12 Reviews),445,286,400,400,arial,12,4,0,0,5_SCLZZZEmmanuel Carrère (París, 1957), 2011.

Anagrama Compactos.  3ª edición. 2015. 264 páginas. Trad. de Jaime Zulaika.

¿Cómo es posible que esta mujer apriete contra ella a su hijo vivo mientras que mi pequeña está toda fría y no hablará ya nunca ni volverá a moverse? ¿Cómo no odiarles, a ella y a su hijo? ¿Cómo no rezar: Dios, haz un milagro, devuélveme a la mía, llévate al de ella, haz que sea ella la que sufre como yo sufro y que sea yo la que esté tan triste como ella, con esa tristeza cómoda y colmada que sólo sirve para disfrutar mejor de tu buena suerte?      [p. 51]

 

De vidas ajenas es una de las principales novelas de Emmanuel Carrère (París, 1957), escrita después de Una novela rusa y de El adversario. Precisamente, es tradicionalmente presentada (y el propio autor así lo hace) como la novela opuesta a esta última. Si El adversario trataba sobre la oscuridad y el mal, De vidas ajenas lo hace sobre la luminosidad y la superación.

Aunque, como en El adversario, también está escrita a partir de una muerte. En 2004, Carrère se encontraba en Sri Lanka, donde vivió de primera mano el tsunami que asoló el país y provocó más de doscientas mil muertes. Entre ellas, la de Juliette, la hija del joven matrimonio que los Carrère conocieron allí. Pocos días después fallecerá la cuñada del escritor, llamada también Juliette, a causa de un cáncer. A raíz de estos sucesos, conoce a Étienne Rigal, compañero de profesión de su cuñada, quien sufrió la amputación de una pierna también debida al cáncer. En su historia se encarna la tensión de la desgarradora lucha por buscar razones para seguir viviendo. Lucha que Romand no estuvo dispuesto a librar.

La verdadera comunicación requiere de la sinceridad sin concesiones, como la verdadera desinfección necesita del escozor. Y en este caso Carrère sigue siendo un maestro (si bien en esta ocasión reconoce que admitió las modificaciones que los aludidos quisieron hacer sobre su propia historia). Creo que no conozco a ningún otro autor con semejante dominio sobre el poder de la palabra para confortar. ¿Acaso tiene un fin más alto la literatura?

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s