Mes: junio 2018

Los Románov (1613-1918)

Simon Sebag Montefiore (Londres, 1965), 2016.

Crítica. 2ª edición. 2016. 992 pág. Trad. de Juan Rabasseda

Estás equivocada, mi querida abuela; Rusia no es Inglaterra. Aquí no necesitamos ganarnos el amor de la gente. El pueblo ruso venera a sus zares como si fueran seres divinos… En cuanto a la sociedad de San Petersburgo, una puede ignorar perfectamente a toda esa gente.

Zarina Alejandra Fiódorovna, esposa de Nicolás II (pág 764)

 

El historiador Simon Sebag Montefiore (Londres, 1965) es uno de los grandes. Es miembro de la Royal Society of Literature y actualmente Vissiting Professor en la Universidad de Buckingham. Entre sus reconocimientos están el Duff Cooper, el Marsh de Biografía, el British Book Award, y el LA Times Award. Es especialista en Historia de Rusia: sus galones se deben a obras como La corte del zar rojo (2003) y Llamadme Stalin (2007), sustanciosos volúmenes (900 y 700 páginas respectivamente) sobre la vida y obra política del dictador soviético, o Catalina la Grande y Potemkin (2004).

En 2016 volvió a situar un título en la lista de best-sellers y de la crítica: Los Románov. 1613-1918. Llega a España en una primorosa edición de Crítica, su firma habitual. ElCultural lo considera uno de los mejores ensayos internacionales de su año. Más de 900 páginas (cien de ellas bibliografía) sobre la dinastía que transformó un principado en el imperio más extenso de la Tierra y lo gobernó autocráticamente durante más de 300 años. Es difícil dar cuenta de lo riguroso del estudio sin contrastar las abundantes fuentes citadas, pero el estilo de redacción transmite confianza.

Lo primero que tiene que tener en cuenta quien se aproxime a este tocho es que, antes que un libro sobre Historia de Rusia, es un libro sobre la historia particular de una familia. Es decir, las batallas, guerras, personajes secundarios, acontecimientos extranjeros, corrientes culturales, etc., se tratan por igual (en ocasiones, con menor profusión) que los amantes, los cortesanos y las intrigas palaciegas, en un nivel de detalle que incluye los matrimonios de los enanos que Pedro el Grande usaba como bufones en sus fiestas. No obstante, en un buen equilibrio con el que no se resiente el ritmo narrativo ni se cae en una mera colección de cotilleos.

Tal vez el balance se descompensa un poco en los capítulos predilectos para el autor: Pedro El Grande y Nicolás II, mientras que el dedicado a Catalina La Grande es uno de los mejores. En todo caso, no se puede obviar que se trata de una familia que gustó de hacer de su corte algo tan surrealista como en muchos casos fue su propio reino. Pedro el Grande fue capaz tanto de organizar bacanales de asistencia obligatoria como de hacer matar a su hijo; Pedro III desconcertó al mundo retirando a sus tropas justo cuando había ganado la guerra contra Prusia; Catalina la Grande bendijo el asesinato de su esposo para hacerse con el trono, pero sin embargo fue una mujer muy culta con una necesidad crónica de cariño… Por no mencionar el fenómeno Rasputin…

El estudio de una forma de gobierno tan personalista como el zarismo da valiosísimas lecciones sobre la naturaleza del poder, que no mana de las instituciones, ni de los cargos, sino de la capacidad de liderazgo de los designados a ocuparlos. Es injusto, pero porque la naturaleza humana es injusta. Historias de hombres y mujeres que descubrieron y sufrieron esta certeza. Desde la excentricidad, la miseria o la grandeza, han decidido el destino de millones de almas, de un país titánico, y con ellos, de medio mundo. Los Románov es un tratado serio, exhaustivo y exigente. Y un viaje inolvidable.

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Estás equivocada, mi querida abuela; Rusia no es Inglaterra. Aquí no necesitamos ganarnos el amor de la gente. El pueblo ruso venera a sus zares como si fueran seres divinos… En cuanto a la sociedad de San Petersburgo, una puede ignorar perfectamente a toda esa gente.

Zarina Alejandra Fiódorovna, esposa de Nicolás II

(Los Románov, 1613-1918; Simon Sebag Montefiore)