Otras historias

Vendrán todos. Los gamberros y los tímidos; éstos saben pelear. Los traficantes de droga y los que reparten los anuncios de burdeles. Los masturbadores, los clientes de las revistas y de los cines porno. Los solitarios que deambulan por las salas de museos o consultan en las bibliotecas cristianas y gratuitas. Los que tardan dos horas en tomar a sorbitos su café en los McDonald’s y miran tristemente por el ventanal. Los fracasados en el amor, el dinero y el trabajo y los que han tenido la desgracia de nacer en una familia pobre.  Los jubilados que hacen cola en el supermercado, en la fila reservada a los que compran menos de cinco artículos. Los gamberros negros que sueñan con tirarse a una blanca de la alta sociedad y como no lo conseguirán nunca la violan. El doorman de pelo gris al que le encantaría secuestrar y torturar la hija insolente de los ricos del último piso. Los valientes y los fuertes que llegan de todos los confines para brillar y conquistar la gloria. Los homosexuales, unidos de dos en dos. Los adolescentes que se aman. Los pintores, los músicos, los escritores cuyas obras no compra nadie. La grande y aguerrida tribu de los fracasados, losers en inglés, en ruso nieudáchniki. Vendrán todos, tomarán las armas, ocuparán una ciudad tras otra, destruirán los bancos, las oficinas las editoriales, y yo, Eduard Limónov, iré en cabeza de la columna, y todos me reconocerán y me amarán.

(Eduar Limónov, en Limónov, de E. Carrère, 2011)

Anuncios

Literatura: instrucciones de uso

¿Leer puede hacerte más feliz? […] Prefiero amenazar con un no leer seguro que te hace más tonto. Mucho más tonto de lo que piensas. Más que eso que estás pensando. (Rodrigo Fresán)

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/03/actualidad/1454497660_313853.html

 

Precisamente a los pocos días de leer el último libro de Manuel Rivas, muy en esta línea otra reivindicación de la literatura, de esas que da gusto encontrarse, esta vez a cargo del escritor y periodista argentino Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963). La literatura como herramienta para el crecimiento personal, para la lucidez, para la madurez, como anestésico para digerir la infelicidad y como garantía de serenidad.

 

 

De tierras y afectos

Hacia el min. 14 de esta entrevista, dice Carrascal: «Hay una relación casi carnal del ser humano con la tierra que le vio nacer. Eso es patriotismo. Pero cuando este patriotismo se convierte en nacionalismo, es odio al extranjero».

http://cadenaser.com/programa/2015/06/15/videos/1434395548_960667.html?autoplay=1

Yo diría que Carrascal se equivoca. En primer lugar, tendría reservas antes de hacer una distinción tan neta entre nacionalismo y patriotismo. ¿Puede existir una cosa sin la otra? El nacionalismo, según la RAE (http://dle.rae.es/?id=SBbAO70) tiene dos acepciones. Por un lado es «apego a la propia nación». En tanto que la propia nación es, de nuevo según la RAE, la patria, ambos conceptos serían idénticos. Y si hablamos del apego por cualquier territorio, más allá de que constituya una nación en el sentido de la soberanía, hablaremos de patriotismo siempre que ese territorio se considere la propia nación.

Pero la segunda acepción tiene más que ver con la diferencia que ve Carrascal: «doctrina y movimiento políticos que reivindican el derecho de una nacionalidad a la reafirmación de su propia personalidad mediante la autodeterminación política». Para Carrascal, entonces esta definición implica odio al extranjero. Pero, ¿desde cuándo la reafirmación de mi propia personalidad mediante la autodeterminación tiene que implicar odio? ¿Dónde se habla de odio? Casi me parece que es al contrario: se habla de amor. De amor a una tierra que mueve a querer que no esté sometida por nadie. Un concepto muy diferente al odio.

Concedo que históricamente el nacionalismo ha estado vinculado a la violencia, pero no porque sean lo mismo. Identificarlos es una gran impostura histórica. El hombre es violento, y siempre ha pretendido justificar esa violencia, legitimarla, para lo cual no le ha importado usar a su patria. Como también se ha usado (y se usa) a Dios, o incluso al propio amor hacia otra persona. Pero el odio y la violencia es una cosa, y Dios o el apego a una tierra son otras muy diferentes. Incluso puede que el amor auténtico puede ser aquél que repudia la violencia como forma de expresarse. Cuando pienso en nacionalismo tolerante y no violento, pienso que nacionalismo es lo que inspiró los Campos de Castilla o El viaje a la Alcarria. Nacionalismo es el amor a Andalucía de Lorca y el amor a España de Unamuno y de Azaña. De la tradición afectiva que no consiente ser utilizada para justificar ningún odio. Ni siquiera ser utilizada para justificar los grandes males de España. Ningún afecto debería ser nunca estandarte del odio; ningún nacionalista debería ser nunca prejuzgado como violento. El amor, ya sea a una tierra, a Dios, o a otra persona no nos señala como violentos, sino simplemente como seres capaces de amar.