José Carlos Somoza

Croatoan

José Carlos Somoza (La Habana, 1959), 2015.

Stella Maris, 1ª ed. 344 páginas.

 

– Pero ¿y nosostros? ¿Podemos elegir? Fátima hablaba de su enganche a las drogas. ¿Todo está en nuestra naturaleza? Pero si es así, ¿por qué no está en nuestra naturaleza asumir lo que somos, contentarnos con lo que somos, sin sufrir ni hacer sufrir?

 

Yo había leído ya a Somoza (La Habana, 1959; exiliado en España desde 1960) mucho antes de este blog, y guardaba de este autor el recuerdo de lecturas entretenidas. Pero sin embargo me acerqué a su última obra con escepcticismo. Creía que sus libros, de un terror cosmológico  al estilo de Lovecraft, muy característico, serían emocionantes para adolescentes pero poco desafiantes para adultos. Ahora me alegro de estar tan equivocado. Somoza es ejemplar acompasando el desarrollo de la acción con la delineación de los personajes, manejando el suspense y las situaciones y, por supuesto, creando planteamientos en los que suelen intervenir seres o fuerzas trascendentales al ser humano (La dama número trece, 2013; La llave del abismo, 2007), en ocasiones creados o descubiertos el propio hombre (Zig Zag, 2006; El cebo, 2001). La formación del autor como psiquiatra deja notar su influencia, y esto también sucede en este título.

El argumento retoma un enigma histórico: el de la colonia inglesa de Roanoke, en la Norteamérica del siglo XVI. Al regresar desde Inglaterra con abastecimientos, los colonos descubrieron que los más de cien habitantes se habían esfumado sin dejar rastro alguno en registros escritos ni marcas de violencia en hogares ni calles. El único indicio fue la palabra Croatoan tallada en un árbol. Hoy no se sabe si esta palabra hace referencia a una tribu de indígenas, a una isla o a cualquier otra cosa. Somoza propone una explicación inquietante. Y que reaparece en nuestros días.