Novela

La marca del meridiano

Lorenzo Silva (Madrid, 1966),  2012.
Booket, 2ª ed. 2016. 400 páginas.
Premio Planeta 2012

 

Todos llevamos ese animal, que conduce a la perdición a quien vive a su dictado, y a descubrir y a vivir la pasión que lo sostiene todo a quien aprende a domeñarlo y convivir con él.   [p. 305]

 

La marca del meridiano me ha servido para recordarme que no hay que fiarse de los premios literarios, y menos de los más comerciales. Muchos de ellos no parecen concederse al título premiado, si no a las últimas obras de un autor, en restrospectiva.

El número más celebrado de la serie de Bevilacqua y Chamorro es posiblemente también el más insulso. Aunque la culpa puede ser de mis expectativas. Eso sí, sin llegar a ser un mal libro; al fin y al cabo se trata de Silva. Sus rasgos característicos parecen caricaturizarse a sí mismos. Se abusa del sarcasmo, y los entresijos de la investigación, que en otras entregas es uno de los puntos fuertes, aquí abruman. Cuando al fin se llega a los momentos culminantes, no se dice nada que no parezca haberse dicho antes. Dos puntos positivos: primero, las escenas en discotecas, que Silva domina. Segundo, que al fin, después de tanto tiempo, se desvela una parte muy importante del pasado de Vila.

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La estrategia del agua

Lorenzo Silva (Madrid, 1966), 2010.

Booket (Planeta). 5ª ed., 2016. 411 páginas.

Pude así recobrar aquella enojosa sensación, tan semejante a que se le queda acabado el guateque al irreflexivo dueño de la casa (o a su asistenta, en los hogares pudientes), y que de tanto saborearla ya se había convertido para mí en una especie de forma de vida.             [p. 62]

 

La estrategia del agua es el sexto número de la serie protagonizada por los guardias civiles Andrés Bevilacqua, alias Vila, y Virginia Chamorro. Esta colección es ya uno de los clásicos de la novela policíaca en castellano. Por mencionar sólo parte de su historial, cuenta con un Premio Nadal (en el 2000 por El alquimista impaciente), un Premio Planeta (en 2012 por La marca del meridiano) y dos adaptaciones cinematográficas. Con la reciente publicación de Tantos Lobos, la serie cuenta con nada menos que diez títulos, dos de ellos libros de relatos. Y todo esto en solo 19 años de existencia.

Y es que la productividad de Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es legendaria. Es una de las razones que le han aupado a lo más alto de la narrativa actual. En su haber se cuentan más de cuarenta títulos. Y casi ningún género queda fuera de su alcance. Pues además de la policíaca, Silva domina la novela histórica (Carta blanca, 2004, Premio Primavera; o la reciente Recordarán tu nombre), el relato (El déspota adolescente, 2003), el género infantil y juvenil (Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, 1997), el ensayo (Sereno en el peligro, 2010, Premio Algaba) y la novela negra (La flaqueza del bolchevique, finalista del Premio Nadal 1997).

 

Guardias con solera

La estrategia del agua tiene en común con el resto de novelas de la serie de Bevilacqua varios rasgos estilísticos. En primer lugar, la relación entre ambos protagonistas, que ha evolucionado con los años desde la disciplinaria hasta la profunda amistad que se profesan en estas páginas. Un amplio trabajo de documentación sobre la parte rutinaria de la investigación criminal. Un magnífico dominio sobre la descripción y el diálogo. Y, ante todo, unas digresiones introspectivas firmadas por el protagonista, Bevilacqua, que desde la nostalgia llegan a ser en ocasiones poderosamente emotivas.

Otra de las características de la serie es el estilo expresivo de Silva. Muy didáctico y claro en las digresiones, sin el cual estas no serían tan valiosas. Pero quizás demasiado artificial en los diálogos. Las oraciones son tan largas y tan elaboradas que en boca de los personajes carecen de verosimilitud. Este rasgo es especialmente importante en este título, pues la historia se desarrolla sólo en un par de días y los diálogos cobran mucha importancia.

 

Padres coraje

En esta entrega Vila dirige el equipo encargado de esclarecer la muerte de Óscar Santacruz. La víctima tiene antecedentes por tráfico de drogas y violencia de género. Sin embargo, la parte decisiva de su historial será su reciente divorcio. Uno de los temas principales de los soliloquios de Vila en esta entrega son estos padres divorciados que tienen todo en contra para participar en la educación de los hijos. Además, es la situación del propio Vila.

También se dedica bastante atención al cohecho. La narración comienza con un turbio fallo judicial que pone en libertad a un hombre recientemente capturado por Bevilacqua. Esto exagerará su ya característico cinismo.

Ambos temas tocan por tanto de cerca a Bevilacqua, relegando a Chamorro a una posición más secundaria de lo habitual. El escenario, por su parte, es Madrid, ciudad natal y predilecta del autor y que se convierte por momentos en un personaje más.

 

Serenos ante el peligro

La estrategia del agua mantiene el gran nivel al que los lectores están acostumbrados. Vuelve a seducir con la parte más prosaica del trabajo de investigación. Los personajes mantienen su carisma. Y se consigue empatizar de nuevo con el lector a nivel emotivo e intelectual. El sello Silva sigue en muy buena forma, y hace grandes promesas.

 

 

Retrato de un hombre inmaduro

Luis Landero (Albuquerque, Badajoz, 1948), 2009.

Tusquets, 3ª ed. (2010), 234 páginas.

 

No sé si a usted le ocurre, pero uno se pasa la vida pensando que la vida está siempre un poco más allá. Quizá tras aquella revuelta del camino. Allí nos tienen preparada una fiesta. ¿No oyes ya el bullicio y la música de los recibimientos? Allí saldarás al fin tus deudas, cobrarás con creces tus haberes, conocerás el sabor de las promesas finalmente cumplidas. Porque no es una fiesta para el primero que llegue sino sólo para ti, hecha sólo en tu honor. ¡Vamos, apúrate, que te están esperando! Y tú avivas el paso, saltas, bailas, corres hacia el prodigio, y así pasan los días. Nuestros mejores momentos de felicidad han crecido al calor de esa certeza lastimosa.    [p. 135]

 

Landero es el mejor representante del espíritu quijotesco superviviente en la vida actual. Sus personajes están siempre marcados por una mezcla nostálgica y patética que los enlaza con la tradición más genuinamente antiheroica de nuestras letras. El detonante común de todos ellos es lo que el propio Landero llama el “afán”: la búsqueda de la autorrealización a través del cumplimiento de un sueño personal (muchas veces, profesional), que al estallar en mil pedazos hace cristalizar esa mezcla de triste resignación en los protagonistas. Búsqueda llevada a cabo a través del absurdo.

Estas son las herramientas que el autor pacense tiene para conmover al lector, y resultan ser herramientas muy poderosas. Afiladas además con un dominio del lenguaje que llena cada página de belleza. Esta baza es en algunas obras, como en El balcón de invierno, la más decisiva en el sostenimiento de la narración.

El protagonista hace un balance de su vida postrado en una cama de hospital, en un trance que puede ser de sus últimas experiencias. En estos recuerdos se encuentra el Landero más nostálgico y existencialista, pero sin perder el aliento de amor hacia el hombre y hacia la vida, en un equilibrio emocionante al alcance sólo del talento de muy pocos.

De vidas ajenas

Emmanuel Carrère (París, 1957), 2011.

Anagrama Compactos.  3ª edición. 2015. 264 páginas. Trad. de Jaime Zulaika.

 

¿Cómo es posible que esta mujer apriete contra ella a su hijo vivo mientras que mi pequeña está toda fría y no hablará ya nunca ni volverá a moverse? ¿Cómo no odiarles, a ella y a su hijo? ¿Cómo no rezar: Dios, haz un milagro, devuélveme a la mía, llévate al de ella, haz que sea ella la que sufre como yo sufro y que sea yo la que esté tan triste como ella, con esa tristeza cómoda y colmada que sólo sirve para disfrutar mejor de tu buena suerte?      [p. 51]

De vidas ajenas es una de las principales novelas de Emmanuel Carrère (París, 1957), escrita después de Una novela rusa y de El adversario. Precisamente, es tradicionalmente presentada (y el propio autor así lo hace) como la novela opuesta a esta última. Si El adversario trataba sobre la oscuridad y el mal, De vidas ajenas lo hace sobre la luminosidad y la superación.

Aunque, como en El adversario, también está escrita a partir de una muerte. En 2004, Carrère se encontraba en Sri Lanka, donde vivió de primera mano el tsunami que asoló el país y provocó más de doscientas mil muertes. Entre ellas, la de Juliette, la hija del joven matrimonio que los Carrère conocieron allí. Pocos días después fallecerá la cuñada del escritor, llamada también Juliette, a causa de un cáncer. A raíz de estos sucesos, conoce a Étienne Rigal, compañero de profesión de su cuñada, quien sufrió la amputación de una pierna también debida al cáncer. En su historia se encarna la tensión de la desgarradora lucha por buscar razones para seguir viviendo. Lucha que Romand no estuvo dispuesto a librar.

La verdadera comunicación requiere de la sinceridad sin concesiones, como la verdadera desinfección necesita del escozor. Y en este caso Carrère sigue siendo un maestro (si bien en esta ocasión reconoce que admitió las modificaciones que los aludidos quisieron hacer sobre su propia historia). Creo que no conozco a ningún otro autor con semejante dominio sobre el poder de la palabra para confortar. ¿Acaso tiene un fin más alto la literatura?

 

Rey de picas

Joyce Carol Oates (Lockport, 1938), 2016.

Alfaguara. eBook. 232 páginas. Trad. de José Luis López Muñoz.

 

Se podía verter encima buen mantillo, pero se lo tragaría. Era posible colocar encima tablones para cruzarlo, pero también se los tragaría. Lo mejor era evitarlo. Los gases venenosos resultaban embriagadores, creaban adicción.       [p. 126]

Joyce Carol Oater (Lockport -Nueva York-, 1938) es uno de esos nombres a los que se suele colgar el ominoso título de “eterna candidata al Nobel”. Una de las bazas que tiene a su favor es la productividad; sorprende que una sola carrera literaria pueda llegar a cundir tanto. Pero por encima de ella está su flexibilidad: no sólo ha cultivado todos los géneros literarios, sino que dentro de cada uno de ellos ha adoptado diversos registros (novela negra, crónica social, dramas, …). Pocos rasgos comunes podrían deducirse, aunque me gustó leer que todos ellos contenían una más o menos velada denuncia al ocaso ético de la sociedad contemporánea.

Escogí Rey de Picas porque era una novela negra y además breve. Quizás una buena forma de adentrarse en esta autora. Y he descubierto una obra maestra. Andrew J. Rush, escritor americano de éxito especializado en suaves novelas detectivescas para público mayoritario, está íntimamente relacionado con “Rey de Picas”, seudónimo bajo el que se esconde otro escritor, de novelas gore aptas sólo para un público “seleccionado”. Con el tiempo, Rey de Picas empieza a tener cada vez más ascendencia sobre nuestro protagonista. No sólo para influenciarle en su comportamiento, si no también para hurgar en un pasado que nos descubrirá facetas desconocidas de Rush. Siguiendo una estrategia de desengaño y desenmascaramiento que me recordó a La cena de Koch. Novela entretenida, sin complejos ni ambición, que son sin duda algunos de los ingredientes con los que está hecha la literatura de más alta calidad.

Soldados de Salamina

Javier Cercas (Ibahernando -Cáceres-, 1962), 2001.

Círculo de Lectores, 1ª ed. (2001), 220 páginas.

 

– ¿Sabe usted cuantos años acabo de cumplir? Ochenta y dos. Soy un hombre mayor y estoy cansado. Tuve una mujer y ya no la tengo. Tuve una hija y ya no la tengo. Todavía me estoy recuperando de una embolia. No me queda mucho tiempo, y lo único que quiero es que me dejen vivirlo en paz. Créame: esas historias ya no le interesan a nadie, ni siquiera a los que las vivimos; hubo un tiempo en que sí, pero ya no.    (p. 185)

 

Comencé Soldados de Salamina por dos motivos. Primero, por esnobismo, porque suele incluirse en las recopilaciones de las mejores novelas españolas de los últimos años. Segundo, porque hace poco me describieron a Cercas (Ibahernando -Cáceres-, 1962) como lo más parecido a Carrère en España. Terminé la novela hace un mes; sobre lo primero, me extraña que esté incluida en listas de unas docenas de títulos junto con obras como En la orilla o Juegos de la edad tardía. Respecto a lo segundo, efectivamente es la no ficción tan de moda últimamente, pero en un registro que, conociendo el precedente de Carrère, pierde mucho efectismo.

Éxito de ventas en su momento, narra la biografía de Rafael Sánchez Mazas, intelectual falangista de primera hora que acabó apartado de los círculos de influencia y caído en el olvido después de la Guerra Civil. Este personaje protagonizó un episodio mítico durante la contienda: cautivo de los republicanos, escapó a un fusilamiento y acto seguido le fue perdonada la vida por el miliciano que lo perseguía. La historia fue posteriormente adaptada al cine por David Trueba, y hoy perduran escenas como la de un miliciano bailando Suspiros de España abrazado a su rifle.

En mi opinión, las mejores páginas son las que hablan de Historia, con mayúsculas. El relato testimonial, que pudo suponer una innovación en su momento, parece perderse entre posicionamientos políticos titubeantes (se defiende la virtud intelectual de Sánchez Mazas pero paralelamente se critica su filiación política; págs 88-89), un uso a veces mamporrero de situaciones excéntricas y un estilo algo recargado, con frases muy largas.

Pero en los márgenes de la intrascendencia, Soldados de Salamina hay espacio para algunas aportaciones enriquecedoras, especialmente hacia el final. No en vano, la salvación milagrosa de Mazas pertenece hoy casi a nuestro imaginario colectivo. Sin el matiz de intercesión divina que alguna vez tuvo.

Nadie vale más que otro

Lorenzo Silva (Madrid, 1966), 2004.

Destino Booket, 5ª ed., 2014. 212 páginas.

 

-Creí que para ustedes esto era un asunto rutinario, un camello más, muerto por meterse donde no debía. Creí que no iban a hacer ningún esfuerzo por resolverlo.

Lo malo era que en buena medida tenía razón. Era un asunto rutinario. Pereira se lo vendería al coronel de la comandancia de Madrid, y éste se lo agradecería sin mayores aspavientos.

-Para nosotros, nadie vale más que otro, señora -dije, sin embargo-.            (p. 65)

La cuarta entrega de la serie Bevilacqua y Chamorro consiste en un libro de relatos. Los cuatro pequeños casos a los que la pareja de guardias civiles se enfrentan se resuelven sin mayores complicaciones, en pocas páginas, y en algunos de ellos la solución resulta ser efectivamente la más probable. En todos se mantiene el buen tono narrativo del autor, sin ser por lo demás especialmente memorables para los no aficionados a la saga. En todo caso, contribuyen a dar un matiz adicional a sus personajes, haciéndolos más verosímiles. Así, Silva nos recuerda que un oficio tan literario como el de guardia civil, por el que debe sentir verdadera veneración, no está constituido sólo por casos vertiginosos de complicada resolución.

Blitz

David Trueba (Madrid, 1969).

Anagrama, 2015. 4ª ed. 166 Páginas.

De pronto la idea de una relación larga y estable, la sombra matrimonial, se me hizo un asco. Me había pasado la tarde lamentándome de que Marta hubiera cancelado la felicidad prometida de envejecer uno al lado del otro y ahora intuía que también aquel camino prolongado habría desembocado en lo siniestro. Era mejor que el amor se quebrara en su esplendor, demasiado riesgo someterlo al paso del tiempo. O no, qué estupidez. ¿Quién conoce la verdad? ¿A quién le importa la verdad?, esa verdad que sucederá lo quieras o no; si lo hermoso es tan solo caminar hacia ella, despacio.

 

Decía Antonio Gala que vivimos en la época del desamor. Beto, un arquitecto de unos treinta años, es abandonado al principio de la historia por su pareja de una forma abrumadoramente cruel. Esta ruptura le dejará solo en una ciudad, Múnich, desconocida y en la que estaba de paso. Rápidamente, Helga, una sexagenaria muniquesa a la que conoce por casualidad, se convertirá en su único apoyo. A través especialmente del entrañable personaje de Helga, y de la relación que se establece entre ambos, Blitz es una reivindicación de lo que parecemos haber olvidado en la vorágine de competitividades, prejuicios y descarnada soledad que hemos conseguido imponernos entre todos.

David Trueba ya destacó literariamente con su anterior obra, Saber perder, nada menos que Premio Nacional de la Crítica en 2008. Es también reconocido por su trabajo como director y guionista en obras como La niña de tus ojos (1998) y Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), ambas ganadoras del Goya por la Mejor Película.

En Blitz, Trueba hace alarde de una magnífica capacidad para la transmisión de sentimientos, deudora de un estilo directo y sincero que los desnuda y hace que el lector se reconcilie con ellos. Ése es su punto fuerte, presentar trances por los que todos hemos pasado con una sencillez irresisitiblemente reconfortante. Y a ello contribuye la atmósfera de melancolía que lo cubre todo, quizás imprescindible para articular un mensaje tan analgésico y enternecedor.